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Las grasas saturadas incrementan el riesgo de padecer enfermedades del corazón.
Se encuentran principalmente en alimentos de origen animal (carnes rojas, huevos, manteca, leche y otros productos lácteos sin descremar).

El riesgo se puede reducir sencillamente, consumiendo una dieta baja en este tipo de grasas y reemplazándolas por grasas no saturadas, como las que se encuentran principalmente en los aceites de oliva, girasol o canola, pescados grasos, frutos secos y semillas.

Latiendo Sano te acerca una selección de los consejos que brinda el Instituto del Corazón de Texas (THI):

  • Usa leche total o parcialmente descremada en lugar de leche entera. En lugar de crema, utiliza yogurt natural descremado o una mezcla de yogurt y ricota parcialmente descremada. Elije siempre quesos de bajo contenido graso. También evita las salsas a base de crema y queso, o prepáralas utilizando leche y queso parcialmente descremados.
  • Come más pescado y pollo. Utiliza pollo picado en lugar de carne roja
    picada. Quítale la piel al pollo antes de cocinarlo.
  • En las recetas, sustituye cada huevo entero por dos claras.
  • Compara el contenido graso de productos similares. No te dejes engañar por términos tales como «light» que muchas veces se usan para indicar que un producto es dietético o bajo en calorías y en realidad no lo son.
  • Limita el consumo de grasas de origen animal (por ejemplo, manteca y crema). En su lugar utiliza aceites líquidos, especialmente los de canola, oliva o girasol.
  • Lee la información nutricional de todos los productos. Muchos de los productos sin grasa son muy altos en hidratos de carbono, los cuales pueden elevar los niveles de triglicéridos.