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Las semillas de chia, la fuente vegetal más alta de los ácidos grasos cardioprotectores Omega 3, se ha convertido imprescindible en las dietas cardiosaludables.

Provienen de una planta herbácea conocida cientificamente como Salvia hispánica, originaria de América Central, que comenzó a usarse hace unos 3.500 años AC y se convirtió en un componente básico de la dieta de muchos pueblos precolombinos, que además la aprovecharon para uso medicinal.

Su reintroducción en el mercado actual se debe en gran parte a un programa de investigación llevado a cabo por la Universidad de Arizona, en Estados Unidos,  que permitió redescubrir las propiedades del aceite obtenido a partir de sus semillas.

Los ingenieros Ricardo Ayerza Jr. y Wayne Coates, autores de Chia: Rediscovering a Forgotten Crop of the Aztecs, la promueven como la fuente vegetal con mayor concentración de ácidos grasos Omega 3, más de 60 % de ácido alfa linoleico por cada 100 ml.

La misma publicación afirma también que la semilla de chia tiene más fibra y proteína que el trigo, la cebada, la avena, el maíz o el arroz, además de otros nutrientes como potasio, calcio, magnesio, hierro y antioxidantes.

En un estudio publicado en el 2012, en “Plant Foods for Human Nutrition”, los participantes que consumieron 25 gramos de semillas de chia por día por una semana, aumentaron 138% su contenido de ácido alfa linoleico.

Por otra parte, numerosos estudios ya han demostrado que el consumo regular de los ácidos grasos Omega 3 beneficia el sistema cardiovascular: ayuda a controlar los niveles de colesterol, a regular la tensión arterial, a prevenir trombos, asi como a estimular la vasodilatación y las respuestas
antiinflamatorias.

La organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una dosis diaria de entre 500 y 1500 mg.

A diferencia del aceite de pescado y las algas, que también contienen abundante omega 3, las semillas de chia tienen una cantidad significativamente menor de ácidos saturados y nada de colesterol ni sodio, lo que aumenta su preferencia en las dietas cardiosaludables.

Las semillas se pueden incorporar, enteras o partidas, en ensaladas, cereales y arroces, yogures, jugos, y otros. Al mezclarlas con agua, adquieren una consistencia gelatinosa debido a su contenido de fibra soluble, que los veganos aprovechan como sustituto de huevos para preparar productos horneados o como espesante.

Otra opción para incorporar chia en la dieta es consumir su aceite en forma de suplementos como aceite o cápsulas. Sin embargo, como lo advierte la Cleveland Clinic, no es aconsejable para
personas que consumen medicamentos para regular la presión sanguínea y anticoagulantes como la warfarina.

Latiendo Sano te acerca una lista de los beneficios cardioprotectores del Omega 3:

  • Reduce arritmias ventriculares
  • Aumenta la variabialidad del ritmo cardíaco
  • Tiene efecto antitrombótico
  • Mejora la vasodilatación
  • Disminuye los niveles de lípidos
  • Inhibe arteroesclerosis e inflamación