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¿Podría ser que las grasas saturadas ya no sean tan dañinas para la salud cardiovascular? … Desde hace décadas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja consumir 10% o menos, de calorías provenientes de este tipo de grasas por aumentar el colesterol LDL o “malo” en la sangre, y a consecuencia, causar ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Sin embargo, un estudio realizado en el 2014 por la Universidad de Cambridge, publicado en el Annals of Internal Medicine postuló que existe una relación no significativa entre la cantidad de grasas saturadas, monosaturadas o un tipo de poliinsaturada y las enfermedades coronarias.

Las grasas saturadas no son tan villanas como habíamos pensado, declaró el Dr. Lee Hooper, quien condujo otro estudio en la Universidad de East Anglia, en el Reino Unido.

Tras la publicación, muchos medios manipularon la información titulando que las grasas saturadas ya no eran tan malas como se pensaba. Algunas personas comenzaron a creer que era hora de reincorporar a la dieta, los lácteos enteros y hasta la tan cuestionada manteca.
Como respuesta, la Dra. Nita Forouhi, del equipo de investigadores que realizó el estudio en Cambridge, recomendó ser cuidadosos acerca de brindar mensajes reduccionistas. Señaló, que más que eliminar grasas de la dieta, el foco debería ponerse en cómo deberían ser reemplazadas.
Por ejemplo, reemplazar las grasas saturadas por poliinsaturadas (como los Omega 3 y 6, presentes en pescados aceitosos, aceites de vegetales y semillas), lo que puede lograr una reducción significativa en los ataques al corazón.

Las grasas saturadas no son todas iguales. Al parecer, la clave de la problemática estaría en la composición de las grasas saturadas, por cadenas de átomos de carbono.

Un estudio del 2.012 publicado en Plos, demostró mediante análisis de sangre, que las personas que tienen más ácidos grasos saturados de 16 y 18 átomos (cadenas pares), tienen mayor riesgo de enfermedades coronarias y diabetes tipo 2, mientras que el riesgo es menor para los que
tienen 15 o 17 (cadenas impares).

Lo interesante es que los ácidos grasos saturados provienen no sólo de las grasas dietarias, sino también de la ingesta de carbohidratos refinados y alcohol. De manera que, hasta el pan blanco puede ser tan malo para la salud como las grasas saturadas.
Las cadenas impares provienen del consumo directo de grasas y específicamente, de productos lácteos (la manteca estaría incluida dentro de este grupo), donde según el estudio, el riesgo de ataques cardíacos y diabetes tipo 2, es menor.

Si bien la investigación es interesante, no es definitiva, argumenta Forouhi, que al reconocer el fuerte vínculo entre la manteca, la grasa saturada y el colesterol malo, advierte que aún se necesitan hacer más estudios específicos sobre distintos tipos de grasas saturadas.

Para tener en cuenta, como lo explica la British Heart Foundation:

  • Grasas saturadas: son las que se encuentran en las carnes,
    incluyendo las procesadas (hamburguesas, salchichas, mantequilla).
  • Grasas monosaturadas: son las que se encuentran en las paltas,
    aceite de oliva y nueces.
  • Grasas poliinsaturadas: son las que se encuentran en pescados
    aceitosos, aceites vegetales y semillas.
  • Grasas trans: son las que se encuentran en galletitas, tortas y
    margarinas.

Latiendo Sano te recuerda que cada persona es un ser único e irrepetible, que debe buscar asesoramiento profesional y no basarse en estudios que varían según las costumbres y los hábitos de la población sobre la que se realizan.