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Los tomates y otras frutas como pomelos rosados, sandías y damascos contienen un antioxidante clave, el licopeno, diez veces más potente que la vitamina E y responsable de su color rojizo.
En el tomate en particular, el contenido de licopeno es muy alto y se potencia al consumirlo en forma de pure o salsa, o junto al aceite de oliva.

Las personas en general consumen licopeno para prevenir enfermedades cardiovasculares. No es coincidencia que el tomate esté presente en la dieta mediterránea, asociada a la prevención de enfermedades cardiovasculares. Pero, ¿qué tan efectivo es?

Según una investigación realizada en la Universidad de Cambridge, consumir un suplemento diario de 7 mg de licopeno mejora la circulación sanguínea en pacientes cardiovasculares. Lo que se demostró es que el licopeno actúa directamente sobre los vasos sanguíneos, mejorando su ensanchamiento y por lo tanto, normalizando su función endotelial, un factor clave en la prevención de la evolución de la enfermedad cardíaca.

Pero el efecto beneficioso sólo logró confirmarse en pacientes con enfermedad cardiovascular, no así en personas sanas. «Hemos demostrado que el licopeno mejora la función de los vasos
sanguíneos en los pacientes con enfermedad cardiovascular” afirmó el Dr. Joseph Cheriyan, integrante del equipo que llevó a cabo la investigación. Y agregó: “tomar diariamente la “píldora de tomate” no es en sí un sustituto de otros tratamientos, pero puede proporcionar beneficios
adicionales cuando se toma junto con otros medicamentos. Sin embargo, no podemos responder si esto puede reducir las enfermedades del corazón, para ello necesitaríamos ensayos mucho más amplios con el fin de investigar los resultados más detalladamente”.

Latiendo Sano te recuerda que tomar suplemento de licopeno puede mejorar la función de los vasos sanguíneos sólo si ya padeces un problema cardiovascular. Consumirlo puede complementar la acción del tratamiento que ya estás realizando pero de ninguna manera lo reemplaza.