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El huevo es un aliado en la alimentación humana, a cualquier edad y en cualquier estado fisiológico, según lo afirma la International Egg Commission (IEC) que celebra todos los 14 de octubre desde 1996, el Día Mundial del Huevo con el objetivo de recordar sus numerosas cualidades.

El mito desvanecido

La idea generalizada por años de limitar el consumo de huevos a 3 veces por semana parece desvanecerse. La restricción se basaba en equiparar el efecto nocivo del colesterol con el de las grasas saturadas, en la creencia de que aumentaban el riesgo de padecer enfermedades
cardiovasculares (ECV).

Aunque fue ampliamente aceptada en su momento, la idea se demostró finalmente equivocada mediante el resultado de diversos estudios posteriores, realizados en los últimos 15 años, que demostraron de manera rigurosa, la improbablidad de que el consumo de 1 huevo por día,
tenga repercusión significativa sobre el riesgo cardiovascular en personas sanas.

Lo mismo parece suceder en relación a la diabetes, según lo afirman miembros del consejo asesor del Instituto de Estudios del Huevo (IEH), referente mundial en su divulgación como alimento y su adecuado manejo.

Para ello se basan en estudios realizados donde el consumo diario de huevos durante varias semanas en pacientes diabéticos no produjo cambios en sus niveles de colesterol, lípidos séricos o glucosa.

Desde el año 2000, las Guías de la American Heart Association (AHA), indican que consumir 1 huevo al día no modifica el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares (ECV) en adultos sanos. La pauta sigue en vigencia y ha sido confirmada además, por la Fundación Española del Corazón (FEC).

El permiso para los que tienen colesterol alto

La buena noticia es que, si bien lo anteriormente dicho respecto de la eliminación de restricciones es válido para las personas sanas, su permiso también lo es para personas con colesterol alto, aunque en estos casos se debería tener en cuenta la frecuencia semanal.

En esos casos, la dietista Margaret Brown de la Mayo Clinic, en Arizona, EE.UU. afirmó en una entrevista realizada por la BBC, que: “Para aquellos que ya tengan altos niveles de colesterol en la sangre, lo mejor es limitar el consumo de huevos entre 2 a 3 por semana”.

La importancia de su valor nutricional

Además de su alto contenido de proteína y vitaminas A, D y B12, el huevo también cuenta con el aporte de otra gama de nutrientes de alto valor biológico, como la luteína, la zeaxantina y la colina, lo que lo hace especialmente recomendado para pacientes con:

  • desnutrición o con riesgo de padecerla
  • ictus hemorrágico y otras enfermedades neurodegenerativas
  • Alzheimer y demencia senil, donde existe déficit de colina
  • degeneración macular relacionada con la edad: un estudio publicado en The Journal of Nutrition, en el 2006 por AJ Wenzel, reveló que ingerir 6 huevos a la semana durante 12 semanas, aumenta los niveles de zeaxantina y mejora la densidad óptica del pigmento macular

También se lo recomienda en los siguientes casos:

  • etapa de crecimiento (niñez y adolescencia)
  • durante el embarazo y el período de lactancia en la mujer
  • deportistas y personas con mucha actividad física para favorecer el metabolismo energético


Cocción sana

La idea no es freirlos ni prepararlos revueltos debido a que de esa forma, las grasas naturales se oxidan, según explicó a BBC Mundo la experta en nutrición integrativa Rebecca Eisenmann. La National Health Service (NHS) por su parte, agrega que cocinarlos en aceite aumenta su contenido de grasa en 50 por ciento.

Los especialistas recomiendan comer huevos escalfados o pochados, un método de cocción en el que se cocinan sin cáscara y sumergidos en agua muy caliente pero no hirviendo, por no más de 4 minutos.

Otra opción son los huevos pasados por agua, método por el cual, la yema puede preservar muchos de sus nutrientes. Brown aconseja “Si debes limitar tu consumo de colesterol, es una buena
alternativa preparar una omelette de claras”, teniendo en cuenta, que si bien la mayor cantidad de proteína se concentra en la yema, 2 claras de huevo tienen casi el mismo contenido proteico de un huevo entero.