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Está comprobado que escuchar música puede disminuir tanto la presión arterial sistólica y diastólica, como la frecuencia cardíaca y la respiratoria.

Estos efectos también se pueden lograr en personas con enfermedades cardíacas que escuchan música, con el paso del tiempo.

El efecto de la música se puede medir en el corazón, no importa qué tipo de música sea. Su respuesta es distinta según el ritmo que se escucha.

Mientras algunos especialistas sostienen que lo mejor es escuchar ritmos lentos para lograr un efecto calmante, otros creen que el tema de la música es muy subjetivo, y lo que para algunos resulta calmante, para otros no.

Al parecer, no es el tipo de música lo importante, sino lo que hace sentir.

El corazón alterna fases de estimulación y relajación durante el día. Por medio de la adrenalina, el sistema nervioso simpático aumenta la frecuencia cardíaca y la contractilidad del corazón, mientras que el parasimpático lo ralentiza y ayuda a relajarlo. La música puede modificar el equilibrio autonómico del corazón y la influencia del sistema nervioso, tanto simpático como parasimpático, de una manera saludable.

La música y los factores de riesgo de las ECV

Disfrutar de la música reduce el estrés, un factor de riesgo a tener en cuenta en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Además, el estrés puede aumentar la presión arterial, otro de sus factores de riesgo, que la música también puede disminuir.

Parte de la reducción se relaciona con el hecho de que la música disminuye la ansiedad. Pero en personas hipertensas, se la puede utilizar directamente para bajar su presión arterial. En estos casos, la investigación muestra que a medida que la música comienza a influir en el cuerpo, disminuye la frecuencia respiratoria, la respiración se hace más profunda y la presión arterial se reduce.

La música también puede ayudar en casos de depresión. Esto es importante porque las personas que la padecen son casi el doble de propensas a desarrollar enfermedades del corazón. E inversamente, las personas que tienen enfermedades del corazón y desarrollan depresión, son más propensas a experimentar insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular, ataque al corazón y accidentes cerebrovasculares.

Y no está de más agregar que es una forma de ayudar natural y económica.

La música en el quirófano

Una aplicación de la música a destacar es que puede disminuir el estrés, la ansiedad y el dolor asociados con los procedimientos quirúrgicos.

Escuchar música mientras un paciente es sometido, por ejemplo, a un cateterismo para tratar la fibrilación auricular, es un recurso que ya se practica en los EE.UU, en centros de salud como por ejemplo, la Mayo Clinic.

Incluso durante procedimientos dolorosos, como la cirugía a corazón abierto, la música puede aumentar la liberación natural de oxitocina y proporcionar alivio al dolor.

También se aplica musicoterapia a pacientes en vías de recuperación de un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular, o en pacientes que deben enfrentar una insuficiencia cardíaca u otras condiciones cardiovasculares.