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El yoga es una práctica milenaria originaria de la India, recuperada en la actualidad, que busca la unión de lo corporal, lo mental y lo espiritual.
Consiste basicamente en la realización de posturas que combinan estiramiento y respiración. Actualmente, cada vez son más las personas que recurren al yoga para relajarse y aumentar su flexibilidad.

Un artículo publicado en el European Journal of Preventive Cardiology en el 2014, concluyó que practicar yoga es efectivo en la prevención de los factores de riesgo asociados con las enfermedades cardiovasculares, como sobrepeso, hipertensión y colesterol.
Los beneficios podrían deberse a la reducción del estrés, que impacta positivamente en el estado
neuroendócrino, la función cardíaca y los procesos inflamatorios.

Lo que resulta aún más interesante es que esta práctica puede brindar potencialmente los mismos beneficios que las actividades físicas aeróbicas tradicionales, como andar en bicicleta o caminar a paso ligero. «Este hallazgo es significativo para personas que no pueden o prefieren no realizar ejercicio aeróbico tradicional, porque aún podrían lograr beneficios similares en la reducción del riesgo cardiovascular», indica el documento.

Sin embargo, a diferencia del ejercicio aeróbico, si bien el yoga colabora en la reducción del índice de masa corporal y de los niveles de presión sanguínea y colesterol, no ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre.

En cuanto a los pacientes con enfermedad coronaria ya existente, el yoga les proporciona un beneficio significativo en la reducción del colesterol “malo” o LDL cuando se complementa con el tratamiento farmacológico.

También se destaca la importancia de esta práctica como estrategia de prevención de bajo costo, que por esta razón permite alcanzar mayor cantidad de personas. Un dato no menor si se tiene en cuenta que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo, y que según lo indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de tres cuartas partes de las defunciones por este tipo de enfermedades se producen en países de ingresos bajos y medios.

Latiendo Sano te recuerda que la salud cardiovascular se beneficia con cualquier tipo de movimiento. Así que si no te gusta caminar o andar en bicicleta, probar con yoga es una buena alternativa y cientificamente aprobada.