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Quienes realizan múltiples vuelos en un período corto de tiempo, corren mayor riesgo cardiovascular. Entérate por qué un simple viaje en avión puede traer complicaciones.

Las vacaciones nos permiten entrar en un tiempo de relax que permite contrarrestar los efectos negativos del estrés. Para poder disfrutar bien del merecido descanso, las personas que tengan que viajar por más de 4 horas, deben tener en cuenta algunas cuestiones que pueden afectar a su salud.

Así lo confirma el Programa Wright, auspiciado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirmando que un viaje largo (de cuatro horas o más), no importa que se haga en avión, tren, micro o automóvil, duplica el riesgo de tromboembolia venosa (TEV).
En cuanto a los vuelos en particular, los estudios agregan que, quienes realizan múltiples vuelos en un período corto de tiempo, corren mayor riesgo debido a que la tromboembolia no desaparece completamente tras el vuelo, sino que puede persistir durante unas 4 semanas.

La inmovilidad prolongada, es decir, la permanencia en una misma posición (rodillas flexionadas y piernas inmóviles), produce un estancamiento de la sangre en las venas, dificultándose su retorno al corazón.
Como consecuencia, puede presentarse un cuadro conocido como trombosis venosa profunda (TVP) que consiste en la formación de un coágulo sanguíneo (trombo) en una vena profunda, generalmente de las piernas. Los síntomas a tener en cuenta son: hormigueo, molestias, dolor, hinchazón, dolor y tumefacción de la parte afectada y hasta mareos. Generalmente, esto se produce en personas que ya tienen una alteración de la coagulación o han sufrido trombosis previa.

El riesgo es que el trombo se desprenda y se desplace hacia el pulmón, donde queda alojado, bloqueando el flujo sanguíneo y dificultando su oxigenación. Este fenómeno es conocido como embolia de pulmón (EP). Sus síntomas son: dolor torácico y dificultad para respirar. Otro dato a tener en cuenta es que los trastornos que se derivan de la TEV pueden aparecer no sólo durante el viaje, sino también al aterrizar y hasta días después.

Para prevenir la aparición de estos síntomas indeseados, Latiendo sano te aconseja realizar ejercicios que pueden hacerse aún sentado en la butaca del avión, como:

  • flexionar y extender piernas y pies
  • levantarse cada 2 horas y pasear

Otros consejos importantes:

  • hidratarse bien
  • no usar ropa ajustada que puede disminuir el retorno venoso de las extremidades
  • mantener las piernas en posición estirada

Grupos de riesgo

Los factores de riesgo que contribuyen a aumentar el riesgo de tromboembolia venosa en relación con los viajes son: la obesidad, la estatura muy alta o muy baja, el consumo de anticonceptivos orales y la presencia de anomalías de la sangre que favorecen la aparición de trombos.
A estos grupos de riesgo se les recomienda sentarse en asientos de pasillo, usar medias de compresión elástica durante el viaje y consultar con el médico para valorar un tratamiento profiláctico con heparina subcutánea u otro anticoagulante.


Latiendo sano te recomienda que, quienes tengan dudas acerca de la prevención de la TEV, consulten a su médico antes de viajar.